jueves, 22 de junio de 2017

Desarmando manicomios

Voces que estallan muros es una publicación realizada por Deseredadxs de la Razón, que recopila relatos y fragmentos del sentipensar de sus militantes en torno a la desmanicomialización.

Para este grupo de trabajadorxs por la salud mental, la lucha por la desmanicomialización  es “(...)la lucha por la transformación de las lógicas que nos oprimen; porque la voz y el deseo de cada unx tenga valor y se respeten; porque el manicomio y las institución de encierro dejen de existir; por condiciones dignas de vida; por hacernos y hacer visible lo que nos enloquece de la sociedad en la que vivimos; por construir respuestas colectivas que nos empoderen y generen condiciones de libertad”.

Para conseguir la publicación y para conocer más sobre la lucha por la desmanicomialización podes acercarte este sábado 24 de junio, a partir de las 16 hs, a Casa Enredadera (Calle 10 n°1520 e/63 y 64).

A continuación, compartimos uno de los relatos de la publicación.

La casa se reserva el derecho de admisión

…dijo la dueña y me cortó el teléfono. Esa pensión era la que a Diego le habían recomendado y habíamos estado esperando el cobro de su plata para poder pagarla y finalmente tenga su lugar. Cambio de planes entonces. Salí de trabajar y me fui directo a una pensión que quedaba cerca para buscar otra opción, nos pusimos a charlar y entre las cosas que me preguntó fue “de qué trabaja”, tiene una pensión le respondí yo, queriendo asegurarle que el monto lo iba a poder pagar con seguridad, pero lo que el viejo quería averiguar era el perfil de Diego.

(Diego tiene 42 años, de los cuales la mayoría los transitó en distintas instituciones de encierro. Veintidós años fueron los que sobrevivió en el manicomio de Melchor Romero, hoy transita una externación llena de palos en la rueda)

No satisfecho con la respuesta me pregunta “pero que hace él” y ahí nomás me vi sumergida nuevamente a convencer a otro dueño que le dé una oportunidad, que lo conozca, que no lo excluya una vez más y que lo acepte aunque sea un mes de prueba. Hasta me vi asegurando que Diego no les iba a generar problemas sin tener la más pálida idea de cómo él se iba a adaptar a esta nueva vida fuera del hospital, fuera de su círculo siniestro y manicomial pero conocido al fin. No sabía si se iba a poder manejar en un mundo donde él sigue siendo el raro, donde el común de la gente camina creyéndose normal, a salvo no se bien de qué, transita indiferente y hasta casi segura de que cualquier sufrimiento o desliz mental está a km de ellos. Me fui sin respuesta y preguntándome si Diego no salía de un manicomio para meterse en otro, si su externación no se trataba de un simple canje de una forma de exclusión por otra.

Me encontré con él, le pregunté cómo estaba y me dijo que agradecido de no haber ido al pedo a la pensión porque sabía cómo iba a reaccionar si se lo decían en la cara. En ese momento quise explicarle lo injusto que era todo y lo costoso que era desarmar los prejuicios de la gente pero que le iba a explicar si toda su vida se había tratado de eso. Me miró a los ojos, sonrió y me dijo “cami yo ya lo sé”, en todo este tiempo me hice amigo de la indiferencia del resto.

Se prendió un pucho y le pregunté sobre los números de pensión que ya habían buscado, enseguida entre chiste y chiste, nos pusimos a jugar a los operadores, él me dictaba los números y yo con vos de secretaría preguntaba por habitaciones libres. Charlamos un poco, repasamos cómo viene su semana, que el taller de plástica, que renovar el permiso para poder dormir en el albergue un tiempo más, que terminar la escuela y otra vez los días se llenaron de tareas. La paciencia fue nombrada la mayor cantidad de veces posible, sus dedos amarillos por el pucho guardaban entre su ordenado papelerío, los teléfonos de las pensiones por volver a llamar, mientras acordábamos el encuentro al día siguiente.

Del otro lado de la pecera estaban ustedes, entre grietas burocráticas, barreras manicomiales y estrategias de nu
nca acabar para poder concretar los talleres que una vez nos hicieron conocer a Diego.


Me fui a mi casa con el culo lleno de preguntas. Las sensaciones iban como una pelota de ping pong que rebotaba entre la incertidumbre de cómo mierda se va a solucionar lo habitacional, la impotencia frente a la exclusión de todas sus formas, colores y sabores, y con la seguridad de que Diego va poder y tiene con qué darle a la vida, queriendo creer que va a tener aguante.

martes, 20 de junio de 2017

Nos quieren pacientes

Hace unos pocos días, el Ministerio de Educación de la Nación – encabezado por Esteban Bullrich- puso a circular en todas las escuelas de la ciudad de Buenos Aires los nuevos manuales para sexto grado, con edición a cargo de la Editorial A-Z.  Lejos de promover una lectura crítica de la coyuntura sociopolítica, los textos apuntan -en al menos uno de sus apartados- a criminalizar la protesta.


En el área de Prácticas del Lenguaje, se enseña a lxs estudiantes a redactar una nota editorial. La nota en cuestión es un ejemplo tomado de un editorial realizado por el diario Clarín -el gran diario argentino- en el año 2004, titulado: “Una protesta que daña al Congreso”. Así, sin filtros, ni dobles sentidos, ni metáforas.

Como complemento/ soporte del texto aparecen dos ilustraciones a modo de historieta que muestran la discusión entre dos hombres. El primero, viste saco y corbata, y cierra su argumento diciendo: “(…) pero el ejercicio de esos derechos debe realizarse respetando la legalidad y los derechos de los demás ciudadanos”. El segundo hombre viste casco y overol -porque todxs los obrerxs visten casco y overol- y no parece saber qué responder a ese último argumento. Porque claro, en el fondo lxs obrerxs no tienen argumentos, no saben bien por qué marchan, y prefieren cortar la calle si hay coca y chori de por medio.

Párrafo aparte para el hecho de que las dos personas que aparecen mediando en este conflicto son hombres, universalizando así al hombre blanco, occidental y de clase media como único modelo de trabajador.

El gobierno actual ha criminalizado la protesta social y la ha atacado desde todos los flancos posibles. Están las heridas visibles del golpe directo, sin matices, ese que dejan las balas de goma y los palitos de abollar ideas. Pero también están esas heridas algo más sutiles -aunque a veces no tanto- y que dañan el imaginario social: las pantallas también disparan, así como los diarios y las radios.

El macrismo está dando un paso más en este marco de estrategias anti-protesta, y que sea la escuela pública donde está dando ese paso no es ingenuo. El conflicto que sostiene María Eugenia Vidal con lxs docentes bonaerenses, y que tuvo su punto más escabroso en la represión realizada frente al Congreso durante una nueva carpa blanca el pasado mes de abril, pone a la educación pública en el ojo de la tormenta, y como un terreno de disputa constante.

Que Vidal quiera dialogar con los chicos adentro de las aulas, se asemeja bastante a eso que plantea este tipo de traje y corbata, que afirma que el ejercicio de los derechos debe realizarse respetando la legalidad y los derechos de los demás ciudadanos. El sentido común lo pondría en palabras más o menos así: mis derechos terminan donde empiezan los de los demás. Y el sentido común -que de común tiene bastante poco- es lo que le ha valido muchos de sus votos al PRO.

Si se adoptase dentro del sentido común este tipo de postulados, estaríamos sepultando algunos sucesos históricos conseguidos por la lucha y la protesta social: jornadas laborales de 8 horas, vacaciones, aguinaldo, voto universal femenino, y tantos más.

No hagamos sentido común de las manifestaciones como crimen. No naturalicemos las balas ni los palos, porque los cuerpos que las reciben siempre son los mismo.

Nos quieren pacientes. No les demos el gusto.

Por Colectivo Cultural Otro Viento

lunes, 8 de mayo de 2017

“Rey de las nubes”, un paseíto por la música popular y los paisajes Quebradeños

Otro Viento dialogó con Malu Molina para que nos cuente sobre su documental “Rey de las nubes”, proyecto autogestionado que recorre la historia de un joven músico de Humahuaca, provincia de Jujuy. El documental plantea el dilema que representa para ese joven tener que optar entre una formación académica o continuar en su tierra de la mano de las experiencias cotidianas y los saberes populares. Un documental lleno de colores y música norteños que te lleva a pasear al menos por un ratito.

La imagen puede contener: montaña, exterior y naturaleza

¿Cómo surge la idea del documental? ¿Qué te llevó a elegir el tema?
 La idea del documental surge hace varios años, yo desde muy chica viajo a la Quebrada con mi familia, y en uno de esos viajes trabajé una temporada en un bar cultural con Reinaldo, hoy protagonista de la peli. Siempre me gustó sacar fotos allá y venía filmando algunos eventos culturales hasta que Rei me contó de su experiencia en Capital y me pareció muy interesante su historia. Lo hablé con él, le propuse hacer un documental - él me dijo que sí pero no creyó que era posta-  así que entre 2012 y 2014 estuve dando vueltas con el guión tratando de conseguir los recursos y bueno con lo justo nos largamos a rodar.
El tema no lo tenía tan claro al comienzo, pero charlando que Rei en los momentos que nos podíamos juntar -en Humahuaca- fue surgiendo la inquietud en mí sobre qué le aportaría o no a él la formación académica que no pudo finalizar siendo que, para mí, ya era un músico. Como estaba entusiasmado con la posibilidad de hacer una carrera universitaria me intrigaba mucho su decisión de volverse a Jujuy, intuía que había algo más detrás del pedido de su madre de que regresara. Algo de Humahuaca lo llamaba. Entonces me puse a reflexionar sobre la importancia del contexto para cualquier obra que todo ser humano realiza. Por otro lado, al hacer tantos años que transcurro por la academia –hoy 13 años como estudiante de la UNLP-  y en una facultad de Bellas Artes siempre estuvo en mi cabeza dando vueltas la idea de que algo de la creatividad se limitaba, muchas veces me encontraba haciendo cosas que no me representaban en lo absoluto, sino que sabía que debía hacerlas de esa manera para conformar al profesor, aprobar y de algún modo encajar en esa estructura universitaria. También conocí a lo largo de estos años infinidad de artistas muy talentosos en diferentes áreas que nunca terminaron la formación académica. Bueno todas estas cuestiones buscaban de algún modo interrogar a través de su experiencia.

¿Quiénes integraron este proyecto?
En primer lugar, Reinaldo, quien confió ciegamente en lo que le propuse. Después el equipo técnico está conformado por estudiantes de la carrera de Artes Audiovisuales, compañerxs, amigxs y por supuesto nuestras familias colaboraron muchísimo. Fue un proyecto que se hizo a pulmón.
Después, lxs entrevistadxs, músicxs con mucha trayectoria en el ámbito del folklore que estuvieron predispuestos a compartir un momento de charla, nos recibieron en sus lugares, nos brindaron su música, y son parte fundamental de la peli.
No me quiero olvidar de los chicos de la Banda de Sikuris del Barrio Santa Bárbara, que también nos permitieron compartir con ellos los ensayos y la maravillosa experiencia que fue acompañarlos en la procesión de Punta Corral.

¿Cómo financiaron el documenta? ¿Fue todo autogestionado o recibiste algún subsidio?
El documental fue 100% autofinanciado. Recibimos préstamo de equipos para una de las instancias de rodaje por parte de la facultad; gracias a la Declaración de Interés Social, Cultural y Educativo de la Municipalidad de Humahuaca obtuvimos hospedaje para una semana que estuvimos rodando allá y el aporte incondicional del espacio brindado por la Asociación Tantanakuy y la familia Torres. El resto fue financiado con mi sueldo docente de estos años, con rifas, un aporte de la Cooperativa Audiovisual que conformábamos varios de los integrantes del equipo técnico, el cuerpo de baile Los Morenitos colaboró con los pasajes de Reinaldo a Capital Federal y por supuesto el aporte de mi familia, siempre tapando los baches para que el proyecto no se detenga.

¿Qué es lo más significativo para vos de este proyecto colectivo?
Supongo que para todxs lxs que tenemos la suerte de poder ver concretados los proyectos que con tanto esfuerzo hacemos es como un sueño realizado. Literalmente yo soñé muchas veces con los planos, el final lo repetí en mi cabeza tarareando la música un año entero por lo menos. Y aunque los proyectos van mutando, cada vez que se proyecta me emociona ver que la esencia de lo que yo siento está ahí y me representa. Es mi primera peli como directora así que también marca un antes y después en la vida. Una toma conciencia de que, si quiere, puede. Y sirve mucho, entusiasma para seguir.
Cada unx lo vivió a su manera y así lo recordará, pero el aprendizaje de esta experiencia colectiva sin dudas será inolvidable. Y ni hablar de lo que se fue abriendo a partir de que se proyectó, todo el tiempo son experiencias nuevas, conocer gente súper interesante, debates, música, viajes. Es hermoso.

La imagen puede contener: 1 persona, primer plano y exterior

¿Estuviste en México no? ¿Cómo fue esa experiencia?
Hace unos días tuve la maravillosa posibilidad de proyectarlo nada más ni nada menos que en la UNAM (MÉXICO), en el marco del V Coloquio Estudiantil sobre América Latina. Fue una experiencia fantástica, poder representar a mi país con una película que habla de una realidad totalmente desconocida para los estudiantes que la recibieron. ¡No sabían que en nuestro país había cactus! Y el intercambio posterior fue muy interesante, se despertaron muchas inquietudes entre el público con respecto a la historia y la posibilidad de acercar la música popular a la academia cosa que ellos consideraban impensado. Fue otro sueño, yo lo viví así. Además de que amo y disfruto mucho de viajar y aprender, soy muy curiosa. Así que feliz de poder unir en un proyecto tantas cosas que me apasionan.
En Colombia va a proyectarse a fines de este mes, el 31 de mayo precisamente. La proyección se va a dar en el marco del mismo coloquio, aunque esta vez veo difícil la posibilidad de viajar por falta de fondos, una verdadera pena porque considero que el intercambio, el diálogo y el debate es la otra pata de lo que hago.

Como reflexión final ¿qué aprendizaje te dejó este documental?

Muchos aprendizajes.  Es la primera vez que dirijo, y sé que los volví locxs a todxs. Creo que es muy importante no estancarse y superarse cada vez.  Aprendí que querer es poder, aunque sea con muy poco, pero que como decía antes hay que empezar a buscar conexiones, abrirse a otras posibilidades porque no podemos estar financiando toda la vida este tipo de proyectos nosotrxs solxs. Y por último creo que es súper fundamental enamorarse a pleno de lo que uno hace, eso que nos moviliza de una historia, esas imágenes que soñamos en nuestra cabeza, eso que queremos transmitir o generar en otros, es lo que nos va a ayudar a aguantar todas las adversidades y a no parar hasta verlo proyectado.

miércoles, 12 de abril de 2017

Omar, tu lucha sigue en la calle

Estábamos todxs en la sala acompañando a la familia de Omar una vez más. En el ambiente se sentía mucha ansiedad y nerviosismo, nos mirábamos y teníamos la esperanza de que la “justicia” le dé un poco de paz a Sandra, a Milton, a sus hermanxs. El tribunal se tomó su tiempo, como de costumbre, para ingresar a la sala, hasta que salieron dos de los tres jueces, porque uno de ellos aparentemente estaba con problemas de salud.

La secretaria subió al estrado, acomodo el micrófono, ordeno los papeles y leyó la sentencia, entre expresiones obsoletas y letra muerta escuchamos una palabra: sobreseído, y nos dimos cuenta de lo que estaba pasando. Apretamos los dientes, se soltaron los llantos. Quedamos llenos de vacío, con una gran tristeza y una tremenda sensación de impunidad. Afuera había decenas de compañerxs que estaban aguantando con bombos y banderas, cantando a donde vayan los iremos a buscar.

Inmediatamente después de la sentencia salimos a la calle, porque tu lucha Omar, la lucha de tu mamá, sigue en la calle donde nos encontramos una vez más cargadxs de bronca, para gritar bien clarito lo que la justicia silencio: DIEGO WALTER FLORES ASESINO, OMAR CIGARAN PRESENTE, AHORA Y SIEMPRE.  Y si sentimos tanta bronca y si te sentimos tan presente, es porque te conocimos por tu vieja, que no se cansó de contar tu historia, de pedir justicia, de ir a cuanta marcha, encuentro o charla hubiese. Que se organizó. Que hizo de tu cara un símbolo de lucha, el cual con mucha fuerza llevamos con nosotrxs para decir BASTA, BASTA de matar a lxs pibxs, BASTA DE GATILLO FÁCIL.

Antes de desconcentrar, se decidió hacer una asamblea, una vez más juntxs, en ronda, y con mucho dolor nos escuchamos. Tomó el megáfono Carmen Verdu quien exclamó: “Lo que paso en la sala es lo que ustedes cantaban recién, jueces y fiscales que son parte de uno de los poderes del Estado, protegiendo a policías”, y continuo diciendo que el Estado tiene dos tareas fundamentales: “Criminalizar y reprimir con el código abajo del brazo a los luchadores y a los pobres para disciplinarlos y garantizar la impunidad de los perros guardianes de su clase, eso y no otra cosa es lo que vimos hoy”.

Sus palabras nos hacían ver que la realidad del poder judicial es esa, que actúan con esas lógicas y realizan una ficción en la cual parece que todas las voces son escuchadas, pero en última instancia la funcionalidad a un sistema es lo que predomina. Sin embargo, Verdú remarcó que la lucha sigue, por Omar y por cada unx de los 5.100 pibxs que mataron en democracia, y por cada unx de esxs pibes que en este mismo momento es torturado en una comisaria, en una cárcel o es hostigado en la calle de un barrio.

Sobre el final, la abogada de CORREPI, reafirmó que la lucha sigue también por lxs trabajadorxs que están siendo reprimidxs al pelear por sus derechos, y no porque seamos abogadxs, maestrxs o artistas, sino porque somos un pueblo trabajador que siempre se ha encontrado en las calles, “en un día como hoy nos gana el odio, nos gana la bronca, nos gana el dolor,  pero sobre todas esas sensaciones y sentimientos lo que más nos tiene que ganar es la necesidad de organizarnos y de seguir  peleando, porque ante el ajuste y la represióncompañerxs: UNIDAD, ORGANIZACIÓN Y LUCHA”, concluyó.

Luego tomo la palabra Sandra, su voz reflejaba la injusticia, nos miró con la mirada franca que siempre nos regala, hoy cargada de tristeza y bronca: “Hoy la tristeza vuelve como si fuese el primer día que mataron a Omar”, comenzó diciendo, “este edificio de mierda en el que tendrían que manejar la justicia no lo hacen, está lleno de casos sin justicia como Damián, Marcos, Pali, Cristian y miles de pibes”.

Nos habló de la frustración, la tristeza de una mujer que puso el cuerpo y siempre estuvo firme, mirándonos cada día con convicción y afán de justicia, de la poca justicia que le quedaba por pedir, porque a Omar no se lo va a devolver nadie, y la justicia clasista le dio la espalda: “Hoy me siento muy triste con mucha bronca. No sé si voy a volver a seguir siendo la misma, esa mujer guerrera y fuerte, discúlpenme si lxs decepciono, pero todo esto hoy me demostró que a mí, mamá de Omar, no me sirvió porque él sigue libre. Vine acá con toda la esperanza que ese asesino pague, y no alcanzó, gracias a quienes siempre estuvieron acompañando, capaz mañana me levanto con más fuerzas, pero hoy tengo bronca y dolor”.

Siempre agradecida con las personas que estuvieron con ella, Sandra se despidió de la única forma que pudo en este día, el resto de lxs presentes la aplaudimos lo más fuerte que pudimos, y gritamos una vez más con las gargantas quebradas: Omar Cigaran presente ¡Ahora y siempre! ¡Ahora y siempre! ¡Ahora y siempre! 



domingo, 2 de abril de 2017

Sembrando memoria crece la organización



Este 2 de abril se cumplen 4 años de la inundación que azotó a la ciudad de La Plata y sus alrededores, llevándose consigo una enorme cantidad de vidas y ocasionando innumerables pérdidas materiales.

Más allá de la fecha simbólica, la memoria tiene que ser un ejercicio cotidiano y una construcción colectiva para mantenerse viva en el imaginario social. Recordar que nos inundamos -mejor dicho, que nos inundaron-. Y no tan sólo recordar; sino tener presente y tomar conciencia que seguimos siendo inundados e inundadas, porque las causas estructurales de la inundación siguen vigentes, al igual que en otras ciudades de la provincia que se vieron afectadas por el mismo fenómeno. 

Lejos de construirse e implementarse políticas que permitan evitar las inundaciones, éstas siguen siendo todavía promesas que adornan los discursos electorales, pero no más que eso.

Recordar y tener presente resulta imprescindible para organizarnos entre los vecinos y las vecinas de cada barrio; y de ese modo intentar una salida colectiva a los problemas comunitarios. Si en las horas posteriores a la lluvia, fuimos capaces de poner el cuerpo, por qué no retomar esa experiencia para transformar la realidad de nuestros barrios, de nuestra ciudad.

Contra los discursos construidos por los diarios más vendidos de la ciudad, en complicidad con las autoridades gubernamentales de ese entonces -y también las de ahora-, seguimos sosteniendo que NO FUE CULPA DE LA LLUVIA.

La lluvia no sancionó un Código de Ordenamiento Urbano a medida de las grandes empresas de la construcción, ni promovió la especulación inmobiliaria. Tampoco expulsó a los sectores populares a la periferia de la ciudad, ni provocó el desmonte en Berisso. La ausencia de obras hidráulicas y un plan de contingencia, claramente, no fueron por la lluvia.

El ajuste y pérdida de valor de los sueldos de los trabajadores y trabajadoras, va acompañado de políticas públicas urbanas que benefician al mercado y los interese privados. Políticas que lejos están de satisfacer la demanda de miles de familias que siguen viviendo al lado de arroyos contaminados. Los barrios populares de la ciudad de La Plata siguen siendo víctimas del olvido y el abandono, sin estar sus reclamos presentes en las consignas de la marcha del 2 de abril, ni en los medios masivos de comunicación.

Víctimas de la desidia, la intervención del Estado nunca llegó a completarse, y ante lluvias intensas siguen teniendo agua en los pies. Víctimas de la corrupción, los recursos públicos que se destinan siguen siendo manejados por los punteros para que tejan sus políticas, desgastando los espacios asamblearios generados luego de la inundación. Víctimas de la inoperancia, los subsidios de mejora de vivienda solo fueron un parche, y las obras hidráulicas llevadas a cabo sólo resolvieron el problema de los barrios del casco. ¿Víctimas del desconocimiento? Los políticos se pasean cada año electoral por los barrios de la periferia, conocen muy bien la situación, y prefieren mirar a un costado.

Así como en las horas posteriores a la inundación, se pudo suplir la desidia y el abandono del gobierno, con la solidaridad y la cooperación de las personas y las organizaciones sociales, políticas y culturales, no es imposible pensar y apostar a que sean estos mismos actores quienes, mediante el impulso de la organización popular, puedan dar soluciones integrales a los problemas de la región, a través de la creación de un nuevo modelo de ciudad donde nadie quede afuera.

Por eso, hay que mantener encendida llama de la memoria. Para que se convierta en fuego. Uno que encandile y se vuelva organización. Que queme y se convierta en más organización. Para resistir, luchar, avanzar y no retroceder. 

Que exija y construya justicia para las víctimas. Que discuta la problemática de manera integral, entendiendo que las cuestiones urbanas y habitacionales son el reflejo de un modelo socio-económico desigual. Que piense, cree, y construya una ciudad nueva, que avance contra el negocio inmobiliario, que desarrolle políticas que permitan el acceso a la tierra, a la vivienda, a los derechos básicos que el Estado debe garantizar a toda la población.


viernes, 10 de marzo de 2017

Macri habló, el pueblo respondió

Tras un discurso cargado de profecías en la apertura de sesiones legislativas, el gobierno de Mauricio Macri se encontró esta semana con una cuota de realidad marcada por tres días consecutivos de movilizaciones y paros.



El discurso de Macri flotó entre frases vacías de contenido, el balance de lo realizado hasta ahora se resumió en que “el país está saliendo adelante”, y el plan para el futuro es “creer en el cambio”, no profundizó en qué hay que creer específicamente, y apeló a un discurso político basado en los sentimientos y emociones “que son lo más real que tenemos”.

Las consignas en educación fueron “lograr una revolución educativa en todo el país” y “cuidar a lxs docentes”. Es extraña la forma de cuidar de este gobierno que decidió suprimir la paritaria nacional docente, tener “esperanza en el cambio” se está complicando para aquellxs a quienes se les exige que llenen las aulas por vocación pero que se les niega el acceso a un salario que alcance a la inflación. La respuesta fue el paro y la movilización, donde las consignas defendieron la escuela pública, reclamaron por un salario digno y rechazaron el recorte presupuestario en las áreas pedagógicas del Ministerio de Educación.

Por su parte Vidal llamo a lxs voluntarixs que se ofrecieron a suplantar a lxs docentes que adherían al paro, una forma más de desprestigiar el trabajo docente y de juzgar de irresponsables a quienes “dejan a lxs niñxs sin clases”. Al momento de hablar de sus propias responsabilidades, la mandataria se puso la mano en el pecho diciendo que sabía que ella tenía que pagarles mejores salarios pero que no era ella la que se negaba a dialogar, sino que era el Ministro de Educación, y por eso pedía reflexión en cuanto al paro, un 20% hacerse cargo, un 80% la culpa es del Ministro, faltaría hacerse cargo de que es parte de su propio gabinete.

A los ojos de Macri el país está saliendo adelante, pero los días que siguieron a su discurso mostraron más bien que las personas están saliendo a la calle, porque los despidos no frenan, porque los salarios no alcanzan, porque los recursos del estado en todas las áreas son cada vez menos y asistimos al vaciamiento en salud y educación. En su discurso se dio un lugarcito para hablar de Ni Una Menos, pero no dio un lugarcito del presupuesto a la apertura de más refugios para mujeres en situación de violencia. Y así transitamos la Argentina de Macri, con mucho discurso al que le falta realidad, y una realidad a la que le sobra discurso.

Ahora bien, no solo el 6 y 7 de marzo existió un paro nacional, el 8 de marzo, en el marco del día internacional de la mujer trabajadora, las mujeres de todo el país se unieron al paro nacional de mujeres, no existieron palabras de ninguna persona del pro que refiera al 8 de marzo como un día de lucha, paro y movilización, pero el movimiento de mujeres se encargó de levantar la consigna “si nuestras vidas no valen, que produzcan sin nosotras”, y miles de mujeres salieron a la calle en todo el país, pararon en sus lugares de trabajo o se manifestaron de distintas formas si les impedían parar.

Del gobierno creador de “hay que es esperar el segundo cuatrimestre”, llega: “El 2017 será, estoy seguro, mejor que el año anterior”, no se sabe con certezas cómo será esa mejora, por el momento solo se sabe de despidos y recortes presupuestarios en recursos del estado, mientras tanto seguimos esperando. El llamado es a “creer en este cambio”, ¿por qué hay que creer? Eso es, al mejor estilo religioso, un dogma de fe.

martes, 14 de febrero de 2017

Enemigos Internos


Este inicio del año dejó en evidencia una vez más, el cerco mediático al que estamos expuestos como sociedad cuando los grandes medios de comunicación deciden omitir, desvirtuar, sesgar determinada información.
No hubo “último momento” ni “urgente” cuando 200 uniformados invadieron el Pu-Lof en resistencia de Cushamen (Chubut),  dejando a las claras la cacería al estilo colonial que vive el pueblo mapuche por defender sus  territorios ancestrales de los intereses empresariales, en este caso, de la familia Benetton. Represión y criminalización para el pueblo mapuche, por las fuerzas policiales y por los medios de comunicación hegemónicos.
No hubo tampoco “último momento” ni “urgente” cuando se reprimió a los trabajadores de Artes Gráficas Rioplatense S.A. (AGR-Clarín). Tampoco se difundió el cartel en la puerta en el que se anunciaban los 380 trabajadores despedidos. No hubo espacio tampoco para denunciar que Infantería y Gendarmería no tardaron en llegar al lugar, muchos menos para informar que los trabajadores ocuparon la planta resistiendo los despidos.
Por si no alcanzaba la omisión, el miércoles 25 de enero, el cerco se transformó en muro. Los despedidos en AGR-Clarín plantaron sus banderas en la calle San Juan y 9 De Julio frente a canal 13 para continuar su reclamo. Durante el rodaje del noticiero del 13 no hubo mención alguna de la movilización que estaba a tan solo unos metros de su estudio.
Enero también trajo represión para lxs trabajadorxs  del barrio de Once. El conflicto con lxs manterxs terminó entre balas de goma y gases lacrimógenos. Para lxs funcionarixs de la Ciudad el operativo policial, que contó con más de 200 agentes, fue por la “recuperación de la vía pública”.
En todo este contexto, resurge el proyecto de baja edad de imputabilidad. Debate que nunca pasa de moda y discurso que en tiempos electorales toma fuerza. Gran parte de la sociedad, con prepotente protagonismo de los análisis sesgados y de derecha que promueven los medios de comunicación hegemónicos, considera que la solución al problema de la “inseguridad” se revierte con más mano dura y lxs primerxs en caer siempre son nuestrxs pibxs.
La demanda punitiva pareciera ser la receta más efectiva. Nadie habla de qué es lo inseguro, pareciera que la represión y el despojo territorial a los pueblos originarios, los miles de despidos, el recorte presupuestario, los casos de femicidios que no paran de aumentar;  y tantos otros delitos no denotan una gran inseguridad para la sociedad.
Callan. Omiten. Sesgan. Cuando hablan criminalizan. Cuando no hablan, intentan negar que en la vereda de enfrente hay tanta injusticia. Pero también tanta lucha y resistencia que no se pueden ocultar, dan el batacazo. Como Clarín con sus discursos de odio cuando titula con total impunidad, refiriéndose a Facundo Jones Huala: “El mapuche violento que le declaró la guerra a la Argentina y Chile” un análisis tendencioso que no busca más que confundir y criminalizar. Intentan vincular a Facundo Jones Huala con “movimientos terroristas” y  lo acusan de “guerrillero” tejiendo un “enemigo” en común cuando señalan que está acompañado de la abogada de Milagro Sala. Qué significa para Clarín ser “guerrillero”, qué representación tienen del pueblo kurdo, qué significa para este medio hegemónico Milagro Sala. No nos olvidemos tampoco de La Nación, que también dio sus aportes tendenciosos, cargados de odio y racismo, desde un posicionamiento del “orden jurídico”, para satisfacer y argumentar los intereses que representan.
Pero desde el arranque del año,  explotaron las diferentes redes sociales. Al cerco hay que saltarlo, derribarlo. Ya no estaban solxs lxs que resisten en Cushamen, ni los trabajadores de AGR-Clarín, ni lxs manterxs de Once, porque diferentes organizaciones sociales, gremiales y medios populares llegamos para solidarizarnos. Como era de esperarse la opresión no fue noticia para los grandes medios.  Pero sí lo es para los medios populares y alternativos, que somos los que inmediatamente nos acercamos a los lugares, explotamos las redes y las herramientas que tengamos a nuestro alcance para denunciar, para visibilizar lo que está pasando, porque la comunicación es un derecho, no una mercancía.