jueves, 28 de septiembre de 2017

La grasa de las patronales

En tiempos en los que la precarización laboral y los despidos se recrudecen es necesario escuchar las voces de lxs trabajadorxs. Federico, trabajador de la línea Este y Liz, trabajadora de la multinacional PepsiCo dialogan con Otro Viento sobre sus procesos de lucha, un análisis que refleja que hay un solo horizonte para lxs trabajadorxs: la unidad.

PepsiCo Snacks es una multinacional estadounidense que se dedica a fabricar y comercializar comidas y bebidas y la Línea Este por su parte es una línea de colectivos urbana de la ciudad de La Plata ¿Qué tienen en común? La precarización laboral, el despido de sus trabajadorxs y guiarse por la lógica empresarial inescrupulosa.

Dos conflictos con sus particularidades dejan algo en claro, que detrás de toda empresa hay un gobierno que cuida sus espaldas sin dudar en implementar las fuerzas represivas del Estado en el afán de cuidar los intereses de lxs poderosxs, y que el Estado contratador también es responsable de la precarización y la terciarización de sus trabajadorxs. Resistiendo a la represión y la inestabilidad laboral están quienes salen a la calle a reclamar por sus puestos de trabajo, porque quieren trabajar (contra los diagnósticos de la derecha culpadora de “vagxs”) y quieren hacerlo en condiciones dignas, todo esto por algo que debería ser simple de entender: porque tienen derechos los que gracias a resistir conservan.

Octubre ardió rojo: el Este en lucha

El mes de octubre del pasado 2016 los choferes de la línea de colectivos Este empezaron un proceso de lucha, los motivos eran varios, entre ellos el despido de 17 trabajadores desde marzo de ese mismo año, de los cuales 5 eran candidatos a delegados gremiales,  “cinco de nuestros compañeros, que tenían una medida cautelar, fueron los primeros en ser despedidos y por quienes se inició el conflicto, todo fue porque se presentaron para candidatos”, explica Federico.

Los cinco compañeros que Federico menciona, se estaban postulando por una agrupación gremial llamada “El Bondi”, la cual iba a competir en las elecciones con el oficialismo dentro de la Unión Tranviaria Automotor (UTA).  No querían estar por fuera del sindicato, sino ser independientes dentro de UTA respondiendo a los mismos trabajadores. Entre los motivos por los que surge esta agrupación Federico menciona: “Nos organizamos porque el oficialismo de la UTA permite las condiciones malas de servicio, los micros en mal estado, el pago en negro de las horas extras, permite que la patronal arrase con nosotros”.

Una buena pregunta podría ser ¿a quién responde la UTA?, responde a los intereses de  tres grupos empresariales que tienen todos los servicios de la ciudad: Unión Platense, La 9 de Julio y Grupo Dota.  A estos servicios deberían acceder mediante una licitación, cosa es que no sucedió sino que fue cedida.

La organización de trabajadores era entonces, un palo en la rueda para este monopolio. Frente a los cinco despidos, los trabajadores se organizaron y salieron a la calle. La respuesta fue: represión. El 24 de octubre, cuando los trabajadores se encontraban de paro ocupando la principal terminal de la línea, el juez de Garantías, Juan Pablo Masi, dio orden de “liberar la entrada”.

Nos golpearon, atacaron directo, la orden decía que no tenían que desalojar sino abrir la entrada, y ellos entraron a golpear derecho, la realidad es no íbamos a abrir porque claramente era nuestra resistencia, pero ellos entraron a dar palo de una” , recuerda Federico quien fue uno de los que resultó detenido.

Esto no hizo más que reforzar la lucha y lograr así que en noviembre de ese año se firmara un acta acuerdo en el Tribunal de Trabajo Nro. 1 de La Plata en la cual se comprometían a reincorporar a todos los despedidos y abrir una mesa de diálogo. A pesar de este acuerdo, “después del supuesto triunfo, en noviembre cuando debíamos arrancar, ya hubo compañeros que no empezaron”.

Además, como nos tiene acostumbradxs la lógica empresarial, empezaron a desplegar todas sus estrategias intimidatorias para romper la organización. “En todo ese tiempo UTA quiso comerle la cabeza a los trabajadores para bajar la lucha con frases como ‘no te expongas tanto’, ‘esto va a cambiar’, ‘los que quieren continuar en conflicto están con las organizaciones de izquierda’… y así se fue desgastando todo”, comenta Federico.

En el mes de enero volvieron las suspensiones y ya en febrero los despidos. “A esta altura ya había un desgaste del proceso, parecía que lo que habíamos hecho no servía para nada, el grueso de los compañeros se fue debilitando, se debilitó la militancia”, relata Federico quien además recuerda que hay compañeros que tienen causas penales que “crean para dar miedo”.

Federico fue uno de los despedidos más recientes. Luego del desgaste y frente a la coyuntura abrió una pizzería llamada “Papo” y tal como nos cuenta sus compañeros de lucha lo siguen apoyando: “Vienen todos a comprar, por suerte nos mantenemos muy unidos más allá de todo, de la represión se generó unión, más que compañeros ya somos hermanos de lucha si alguno le falta algo algún compañero lo va ayudar”.

Fuerza obrera: PepsiCo no retrocede

La cronología de los hechos empieza el 20 de junio cuando la empresa multinacional alimenticia PepsiCo Argentina cierra sus puertas. La explicación se encontraba en un papel pegado en la entrada: “Cese de las operaciones y la relocalización de la producción en otro establecimiento”.

La empresa decidió cerrar la planta ubicada en la localidad de Florida en Vicente López alegando que era “inviable” por cuestiones logísticas y operacionales, dejando a 600 trabajadorxs en la calle. La organización obrera ya existía dentro de la fábrica bajo la agrupación “Bordó Leonardo Norniella”, entonces lejos de aceptar la indemnización y quedarse con las manos cruzadas un gran grupo de trabajadorxs decidió empezar una lucha que hasta hoy continúa.  

El 26 de junio, ante la falta de respuestas, se decide la inminente toma de la planta. La respuesta, una vez más, como pasó con el Este, fue: una brutal represión. La Policía bonaerense y Gendarmería Nacional, con orden de la jueza Andrea Rodríguez Mentasty, desalojaron la fábrica, “fue una salvajada le dieron el visto bueno para que nos barran de la fábrica en la forma en que lo hicieron”, contó Liz una de las trabajadoras que hace siete años estaba en la fábrica.  

Después de la represión nos encontramos recontra curtidas, nos dieron con todo, con palos, con balas de goma, con piedras, con gas pimienta”, recordó Liz que con énfasis declaró que lejos de debilitarse se reafirmaron en la lucha: “¡Estamos más fuertes que nunca!”.

Pero esa fortaleza no era nueva, las trabajadoras ya venían organizadas por las constantes violencias que sufrían dentro de la fábrica, “era la única fábrica donde las mujeres tienen la categoría más baja en la tarea de empacadora, que es operario calificado”, contó Liz quien agregó también que eran varias las tareas extras (limpieza de las máquinas, desarme de máquinas, lavarlas, control de calidad, armado del producto) que se veían obligadas a realizar.

Las mujeres estamos paradas de otra forma y eso en la cotidianeidad te hace plantarte distinto, tanto laboral como afuera”, dijo Liz describiendo el empoderamiento que como mujeres vivieron tanto dentro de la fábrica como luego en la lucha.

Siembra lucha y crece organización, un lema que lxs trabajadorxs siguieron al pie de la letra: plantaron una carpa blanca frente al Congreso nacional, fueron a las escuelas, hospitales a contra qué estaba pasando, se contactaron con otras fábricas como Madygraf y hasta lograron que se presente un proyecto de expropiación por parte de Nathalia González Seligra, diputada del FIT.

Ya son dos los años de gobierno macrista, y las políticas de ajuste junto con la represión, continúan en ascenso. Los despidos y los tarifazos dejaron miles de familias a la deriva, pero a la vez, todos los días nos encontramos en las calles resistiendo.

Lxs trabajadorxs como Federico, deciden hacerle frente a este panorama desolador, y se organizan creando nuevos lazos con sus compañerxs a través de formas alternativas a las que el sistema patronal propone.
Lo mismo ocurre con lxs trabajadorxs de PepsiCo, quienes hoy están luchando por la expropiación definitiva de la fábrica, para que quede en manos de quienes en realidad producen, control obrerx.

Por Colectivo Cultural Otro Viento
  



miércoles, 20 de septiembre de 2017

Dime cómo hablas y te diré quién eres

Desempolvé unas viejas carpetas de psicología. Y cuando digo desempolvé, es literal: las retiré de arriba del mueble, y soplé sobre ellas, haciendo que se desprenda una fina capa de polvo, que inmediatamente se desparramó por el aire de la habitación.

Había cierta nostalgia en esa búsqueda -porque se trataba de textos que leí en mi primer año de facultad- pero principalmente había cierta curiosidad: quería encontrar un escrito en particular. No recordaba bien de qué hablaba, pero sí que mencionaba a un tal Freud, otro tal Sherlock Holmes y a un desconocido Lermolieff.



Honestamente, no busqué demasiado, porque no eran muchas fotocopias. Pasé por alto algún título de Foucault, también otro de Lewkowicz, y creo que otro de Susana Lonigro. Hasta que por fin di con lo que estaba buscando: Mitos, emblemas e indicios, escrito hace ya muchos años por Carlo Guizburg.

Ahora bien, ¿por qué toda esta introducción? Calma, que a eso voy. Hace ya varias semanas, Esteban Bullrich, actual candidato a diputado por la provincia de Buenos Aires, mencionó entre los logros de la gestión PRO: “(…) un metro más de asfalto, una sala más, un pibe más que está preso…”. Porque claro, todxs en el fondo soñamos con una sociedad maravillosa, de calles asfaltadas, y muchxs muchxs pibxs presxs.

Quizás pueda pensarse a este personaje como una excepción a la regla, pero no. Basta con retroceder, y pasearnos por el amplio historial  de "errores" que cargan sobre sus espaldas muchxs de lxs funcionarixs de la gestión de los globos amarillos. Veamos algunos ejemplos:

María Eugenia Vidal gana las elecciones en octubre de 2015, y se convierte en gobernadora de la provincia más poderosa del país. En medio de los papelitos, la música pop para divertirse, y los colores chillones de la escenografía, una radiante Mariú dio su discurso triunfal. Todo venía bien hasta que, otra vez, apareció el acto fallido: “Cambiamos futuro por pasado” dijo mientras sonreía, y se rectificó instantes después. Siempre sonriendo claro.

Pero eso no es todo amigxs. Mauricio Macri, el paladín de esta gesta heroica de nuevxs próceres, tampoco ha escapado a esos pequeños pifies que aparecen de vez en cuando en los discursos públicos. Citemos entonces su más celebre declaración fallida: “(…) ,la terrible inequidad de aquel que puede ir a la escuela privada, versus aquel que tiene que caer en la escuela pública”. En esta frase, la educación pública aparece como algo similar a un pozo, en el que cualquier persona puede caer sin posibilidad de retorno. Evidentemente, el actual presidente nunca cayó allí.

Último ejemplo, y también el más actual –al menos de los casos públicos-: la desaparición forzada de Santiago Maldonado trajo conjeturas de las más variadas, y voces de todos los sectores políticos. El gobierno tuvo que salir a poner la cara, y esa cara fue la de la poco agraciada Patricia Bullrich.

Entre las muchas entrevistas y frases célebres y petulantes de la ministra, destaca un nuevo, y siempre inevitable, acto fallido: “Se quieren plantear bandos: el bando de los que quieren encontrar a Maldonado, y el bando de los que no queremos encontrar a Maldonado”. Nótese que Bullrich comienza hablando en tercera persona, pero finaliza hablando en primera. No obstante, no hay que dejar de reconocer el mérito de Pato en el cumplimiento de los objetivos: Santiago todavía no aparece.

Jaime, el niño Macri quiere una sesión de programación neurolingüística

Breve resumen de lo expuesto hasta acá: estaba buscando un texto en particular, que hacía referencia a ciertos personajes, unos de ficción, otros no. Buscaba ese texto porque me remitía inmediatamente a algunxs de lxs personajes de Cambiemos (lamentablemente, ningunx de ficción).

El texto al que me refiero pertenece al historiador italiano Carlo Guizburg. En él desarrolla el paradigma del método indiciario: este paradigma consiste, a grandes rasgos, en encontrar el significado oculto en los detalles. Guizburg cita como ejemplo a Giovanni Morelli – también conocido bajo el seudónimo de Iván Lermolieff- quién, a través del método indiciario, podía detectar y diferenciar los cuadros originales, de aquellos que eran falsos.

Para eso, Morelli se basaba en los detalles de las obras: no iba a los aspectos más evidentes, sino que se detenía, por ejemplo, en la forma en que tal pintor hacía las uñas, o tal otro terminaba una oreja. Según él, era en ese tipo de aspectos donde el artista más se dejaba fluir, y donde menos se manifestaba la escuela pictórica a la que pertenecía. Por lo tanto, ese detalle le era único y prácticamente irrepetible, ya que los falsificadores no se detenían en ellos. En ese momento, el artista mostraba su ser.

Guizburg también cita como ejemplos salientes a Sherlock Holmes, el famoso detective creado por Arthur Conan Doyle, y al mismísimo Sigmund Freud. El caso del primero, resolvía los misteriosos delitos basándose en una serie de huellas casi imperceptibles dejadas durante el crimen. Por el lado de Freud, éste buscaba ciertos rasgos o gestos que desnudaban la verdadera personalidad de sus pacientes.

Y he aquí el nudo del asunto: en esos pequeños actos fallidos, de los cuales se mencionaron unos pocos ejemplos, es donde hay que buscar la estructura ideológica que sostiene al actual gobierno. No son datos sin importancia, ni confusiones, ni mucho menos son meros errores involuntarios.

Esteban Bullrich, para excusarse por su frase de lxs pibxs presxs, dijo que estaba cansado. Y eso sí puede ser cierto: cuando la mente se libera -ya sea por cansancio o ya sea por relajación- de toda la programación neurolingüística armada por Jaime Durán Barba, aflora verdaderamente de dónde provienen quienes gobiernan, y a qué intereses responden.

El discurso duranbarbiano no consta solo de palabras, sino también de gestos y de formas programadas para mover el cuerpo, según lo amerite la ocasión. No es casual que lxs vocerxs del PRO se expresen de formas sutilmente similares (a veces no tan sutiles). Hay un equipo que piensa y mueve los hilos, programa y reprograma cuando es necesario.

Pero ni aún el experimentado e intrépido consultor ecuatoriano puede controlar absolutamente todos los mecanismos de esta máquina. A veces los engranajes fallan, principalmente cuando hay situaciones imprevistas, o cuando las entrevistas no son armadas o pactadas previamente. Si la pregunta que se dispara no está dentro de los planes, la respuesta desnuda el aparato que opera en el orden del discurso.

Hay una vieja frase atribuida al escritor francés Gustave Flaubert, pero popularizada por el arquitecto alemán Ludwig Mies Van der Rohe, que refiere a la importancia y trascendencia de los elementos claves: “Dios está en los detalles”. Parafraseándolo, y cambiando alguna que otra palabra, podríamos decir que: “El opresor está en los fallidos”.

Por Colectivo Cultural Otro Viento


viernes, 1 de septiembre de 2017

¿Publicidad o política pública?

En una misma publicación Presidencia anunció la creación de hogares de protección integral para mujeres víctimas de violencia de género dando las direcciones de las mismas constituyendo así un peligro evidente.



Parece que resulta necesario explicarle a quienes están en el gobierno que las “Casa Refugio” son instancias de tránsito para la atención y albergue de las mujeres víctimas de violencia de género, en aquellos casos en que la permanencia en su domicilio implique una amenaza a su integridad física, psicológica y/o sexual.

Es por ello, que la no divulgación de su ubicación es no solo necesaria sino obligatoria. El “error” ya fue suplantado por un texto que advierte que se suprimieron las “ubicaciones por razones de seguridad para las personas que allí reciben asistencia”.

Más allá de los refugios que existen por trabajo militante, la Ley Nacional de Violencia contra las Mujeres Nº 26.485 establece la creación de los mismos siendo entonces una herramienta para exigirle al Estado que esto se haga efectivo.

A pesar de que la existencia de estos espacios resulta imprescindible, hay un hecho para remarcar. Desde lo legal no existe norma que reglamente tanto el funcionamiento o las estructuras laborales de los refugios, es decir, cómo deben ser las condiciones edilicias, qué profesionales deben trabajar allí, qué tipo de acompañamiento se debe realizar, entre otros.

En este sentido, por ejemplo, hoy en día no todas las localidades de la Provincia de Buenos Aires cuentan con refugios. Y donde los hay, existen numerosas irregularidades en su funcionamiento. Entonces, con este vacío desde lo legal que deja a “voluntad” de quienes gobiernan las decisiones de las características que toman estas nos preguntamos: una vez que estén esos refugios que con bombos, platillos y mucha desprolijidad se enunció desde Presidencia,  ¿cómo será su funcionamiento? No vaya a ser que sea solo para la foto...

Hablando de cosas para la fotos…

Mariu Vidal también enunció dentro del “Plan género” la creación de la Línea telefónica Nacional 144 en Provincia de Buenos Aires. Nos vemos en la obligación de aclarar que dicha Línea no “recibe denuncias por violencia de género contra las mujeres” como dice una nota publicada en el portal del Gobierno de la Provincias de Buenos Aires sino que está destinada a brindar información, orientación, asesoramiento y contención para las mujeres en situación de violencia.


Lo que además le faltó decir a la gobernadora, es cómo iba a funcionar este espacio. Hoy en día las situaciones de contratación de las trabajadoras son: algunas son contratadas como monotributistas y por otro lado, las operadoras se encuentran contratadas de manera tercerizada a través de la empresa Provincia Net, figurando legalmente como “empleadas de comercio”. Asimismo, según comentaron las trabajadoras en un comunicado, existen diferencias salariales por la misma tarea, y salarios por debajo de la línea de pobreza.

La situación no mejora al escuchar cómo trabajan, “en promedio una operadora está atendiendo por día alrededor de entre quince y veinte llamadas, y si tomamos en consideración el tiempo que puede llegar al promedio de atención de 15 o 20 minutos para una escucha real, que hoy por hoy, se encuentra no solo precarizado sino que además la cantidad de trabajadoras que lo están llevando adelante es insuficiente”, dijo Verónica Misseri, delegada de ATE en una entrevista con Anred.

De esta manera vemos que las políticas de género, caballito de batalla de Cambiemos, se quedan en una enunciación difundida como un “gran logro” y para colmo con información errónea o que perjudica a las mujeres víctimas de violencia de género, siendo  las mujeres de las organizaciones quienes denuncian las irregularidades. Por ello somos nosotras, las mujeres, quienes seguiremos exigiendo que el Estado se haga responsable con verdaderas  políticas públicas y no con fotos.

miércoles, 23 de agosto de 2017

Gritamos por vos Nadia

Algunos medios dicen que huiste Nadia[1], nosotras sabemos que no es cierto. Nosotras sabemos que fue el Estado quien te desapareció por segunda vez. Cuando apareciste después de 32 días, gracias a la movilización de tu familia, docentes, amigxs y el movimiento de mujeres supimos una vez más que todo se gana en la calle.
No volviste a casa, el Estado dijo que iba a “cuidar de vos”, que te ibas a quedar en un hogar tutelada por la justicia de la Ciudad de Buenos Aires, que te iban a cuidar para que puedas testimoniar sobre aquello que habías comenzado a denunciar, la traffic y los abusos.
Nosotras sabemos bien que las pibas no se pierden, sino que son cazadas por las redes de trata. Hablamos de red Nadia porque sabemos que sin ayuda de jueces, fiscales y policías no podrían llevarnos así de fácil, con tanta impunidad.
Nadia hoy te escribimos, seguimos buscándote. Como a Erika Estrada que aún sigue desaparecida. Hoy nos duele no tenerte Nadia, nos estruje las tripas que no seas “agenda” que pocos medios sean lo que siguen levantando la voz de todas las personas que te quieren y te buscan día tras día. Sabemos que ser mujer y de un barrio popular no nos ayuda, sabemos muy bien cuando los medios crean a las “buenas” y “malas” victimas.
Nadia nunca dudamos que te desapareció el Estado, no podemos imaginar dónde estas, si escuchas algo de la lucha, si te enteras que acá las pibas seguimos buscándote, que te nombramos en la calle, en las asambleas, en nuestras rondas, que cada vez que hablan de Santiago nosotras también gritamos por vos.
Nadia acá estamos juntas y hermanadas buscándote y exigiendo tu aparición.

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A Nadia Rojas se la llevaron por primera vez el 9 de junio, gracias a la lucha fue rescatada de una red de trata el 12 de julio. Desapareció por segunda vez el 3 de agosto, cuando tenía que ir a declarar. Estaba alojada en un hogar para víctimas de redes de trata, dependiente de la Dirección General de Mujer de la Ciudad de Buenos Aires. El Estado y la justicia son responsables.


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Foto por Cosecha Roja

jueves, 22 de junio de 2017

Desarmando manicomios

Voces que estallan muros es una publicación realizada por Deseredadxs de la Razón, que recopila relatos y fragmentos del sentipensar de sus militantes en torno a la desmanicomialización.

Para este grupo de trabajadorxs por la salud mental, la lucha por la desmanicomialización  es “(...)la lucha por la transformación de las lógicas que nos oprimen; porque la voz y el deseo de cada unx tenga valor y se respeten; porque el manicomio y las institución de encierro dejen de existir; por condiciones dignas de vida; por hacernos y hacer visible lo que nos enloquece de la sociedad en la que vivimos; por construir respuestas colectivas que nos empoderen y generen condiciones de libertad”.

Para conseguir la publicación y para conocer más sobre la lucha por la desmanicomialización podes acercarte este sábado 24 de junio, a partir de las 16 hs, a Casa Enredadera (Calle 10 n°1520 e/63 y 64).

A continuación, compartimos uno de los relatos de la publicación.

La casa se reserva el derecho de admisión

…dijo la dueña y me cortó el teléfono. Esa pensión era la que a Diego le habían recomendado y habíamos estado esperando el cobro de su plata para poder pagarla y finalmente tenga su lugar. Cambio de planes entonces. Salí de trabajar y me fui directo a una pensión que quedaba cerca para buscar otra opción, nos pusimos a charlar y entre las cosas que me preguntó fue “de qué trabaja”, tiene una pensión le respondí yo, queriendo asegurarle que el monto lo iba a poder pagar con seguridad, pero lo que el viejo quería averiguar era el perfil de Diego.

(Diego tiene 42 años, de los cuales la mayoría los transitó en distintas instituciones de encierro. Veintidós años fueron los que sobrevivió en el manicomio de Melchor Romero, hoy transita una externación llena de palos en la rueda)

No satisfecho con la respuesta me pregunta “pero que hace él” y ahí nomás me vi sumergida nuevamente a convencer a otro dueño que le dé una oportunidad, que lo conozca, que no lo excluya una vez más y que lo acepte aunque sea un mes de prueba. Hasta me vi asegurando que Diego no les iba a generar problemas sin tener la más pálida idea de cómo él se iba a adaptar a esta nueva vida fuera del hospital, fuera de su círculo siniestro y manicomial pero conocido al fin. No sabía si se iba a poder manejar en un mundo donde él sigue siendo el raro, donde el común de la gente camina creyéndose normal, a salvo no se bien de qué, transita indiferente y hasta casi segura de que cualquier sufrimiento o desliz mental está a km de ellos. Me fui sin respuesta y preguntándome si Diego no salía de un manicomio para meterse en otro, si su externación no se trataba de un simple canje de una forma de exclusión por otra.

Me encontré con él, le pregunté cómo estaba y me dijo que agradecido de no haber ido al pedo a la pensión porque sabía cómo iba a reaccionar si se lo decían en la cara. En ese momento quise explicarle lo injusto que era todo y lo costoso que era desarmar los prejuicios de la gente pero que le iba a explicar si toda su vida se había tratado de eso. Me miró a los ojos, sonrió y me dijo “cami yo ya lo sé”, en todo este tiempo me hice amigo de la indiferencia del resto.

Se prendió un pucho y le pregunté sobre los números de pensión que ya habían buscado, enseguida entre chiste y chiste, nos pusimos a jugar a los operadores, él me dictaba los números y yo con vos de secretaría preguntaba por habitaciones libres. Charlamos un poco, repasamos cómo viene su semana, que el taller de plástica, que renovar el permiso para poder dormir en el albergue un tiempo más, que terminar la escuela y otra vez los días se llenaron de tareas. La paciencia fue nombrada la mayor cantidad de veces posible, sus dedos amarillos por el pucho guardaban entre su ordenado papelerío, los teléfonos de las pensiones por volver a llamar, mientras acordábamos el encuentro al día siguiente.

Del otro lado de la pecera estaban ustedes, entre grietas burocráticas, barreras manicomiales y estrategias de nu
nca acabar para poder concretar los talleres que una vez nos hicieron conocer a Diego.


Me fui a mi casa con el culo lleno de preguntas. Las sensaciones iban como una pelota de ping pong que rebotaba entre la incertidumbre de cómo mierda se va a solucionar lo habitacional, la impotencia frente a la exclusión de todas sus formas, colores y sabores, y con la seguridad de que Diego va poder y tiene con qué darle a la vida, queriendo creer que va a tener aguante.

martes, 20 de junio de 2017

Nos quieren pacientes

Hace unos pocos días, el Ministerio de Educación de la Nación – encabezado por Esteban Bullrich- puso a circular en todas las escuelas de la ciudad de Buenos Aires los nuevos manuales para sexto grado, con edición a cargo de la Editorial A-Z.  Lejos de promover una lectura crítica de la coyuntura sociopolítica, los textos apuntan -en al menos uno de sus apartados- a criminalizar la protesta.


En el área de Prácticas del Lenguaje, se enseña a lxs estudiantes a redactar una nota editorial. La nota en cuestión es un ejemplo tomado de un editorial realizado por el diario Clarín -el gran diario argentino- en el año 2004, titulado: “Una protesta que daña al Congreso”. Así, sin filtros, ni dobles sentidos, ni metáforas.

Como complemento/ soporte del texto aparecen dos ilustraciones a modo de historieta que muestran la discusión entre dos hombres. El primero, viste saco y corbata, y cierra su argumento diciendo: “(…) pero el ejercicio de esos derechos debe realizarse respetando la legalidad y los derechos de los demás ciudadanos”. El segundo hombre viste casco y overol -porque todxs los obrerxs visten casco y overol- y no parece saber qué responder a ese último argumento. Porque claro, en el fondo lxs obrerxs no tienen argumentos, no saben bien por qué marchan, y prefieren cortar la calle si hay coca y chori de por medio.

Párrafo aparte para el hecho de que las dos personas que aparecen mediando en este conflicto son hombres, universalizando así al hombre blanco, occidental y de clase media como único modelo de trabajador.

El gobierno actual ha criminalizado la protesta social y la ha atacado desde todos los flancos posibles. Están las heridas visibles del golpe directo, sin matices, ese que dejan las balas de goma y los palitos de abollar ideas. Pero también están esas heridas algo más sutiles -aunque a veces no tanto- y que dañan el imaginario social: las pantallas también disparan, así como los diarios y las radios.

El macrismo está dando un paso más en este marco de estrategias anti-protesta, y que sea la escuela pública donde está dando ese paso no es ingenuo. El conflicto que sostiene María Eugenia Vidal con lxs docentes bonaerenses, y que tuvo su punto más escabroso en la represión realizada frente al Congreso durante una nueva carpa blanca el pasado mes de abril, pone a la educación pública en el ojo de la tormenta, y como un terreno de disputa constante.

Que Vidal quiera dialogar con los chicos adentro de las aulas, se asemeja bastante a eso que plantea este tipo de traje y corbata, que afirma que el ejercicio de los derechos debe realizarse respetando la legalidad y los derechos de los demás ciudadanos. El sentido común lo pondría en palabras más o menos así: mis derechos terminan donde empiezan los de los demás. Y el sentido común -que de común tiene bastante poco- es lo que le ha valido muchos de sus votos al PRO.

Si se adoptase dentro del sentido común este tipo de postulados, estaríamos sepultando algunos sucesos históricos conseguidos por la lucha y la protesta social: jornadas laborales de 8 horas, vacaciones, aguinaldo, voto universal femenino, y tantos más.

No hagamos sentido común de las manifestaciones como crimen. No naturalicemos las balas ni los palos, porque los cuerpos que las reciben siempre son los mismo.

Nos quieren pacientes. No les demos el gusto.

Por Colectivo Cultural Otro Viento

lunes, 8 de mayo de 2017

“Rey de las nubes”, un paseíto por la música popular y los paisajes Quebradeños

Otro Viento dialogó con Malu Molina para que nos cuente sobre su documental “Rey de las nubes”, proyecto autogestionado que recorre la historia de un joven músico de Humahuaca, provincia de Jujuy. El documental plantea el dilema que representa para ese joven tener que optar entre una formación académica o continuar en su tierra de la mano de las experiencias cotidianas y los saberes populares. Un documental lleno de colores y música norteños que te lleva a pasear al menos por un ratito.

La imagen puede contener: montaña, exterior y naturaleza

¿Cómo surge la idea del documental? ¿Qué te llevó a elegir el tema?
 La idea del documental surge hace varios años, yo desde muy chica viajo a la Quebrada con mi familia, y en uno de esos viajes trabajé una temporada en un bar cultural con Reinaldo, hoy protagonista de la peli. Siempre me gustó sacar fotos allá y venía filmando algunos eventos culturales hasta que Rei me contó de su experiencia en Capital y me pareció muy interesante su historia. Lo hablé con él, le propuse hacer un documental - él me dijo que sí pero no creyó que era posta-  así que entre 2012 y 2014 estuve dando vueltas con el guión tratando de conseguir los recursos y bueno con lo justo nos largamos a rodar.
El tema no lo tenía tan claro al comienzo, pero charlando que Rei en los momentos que nos podíamos juntar -en Humahuaca- fue surgiendo la inquietud en mí sobre qué le aportaría o no a él la formación académica que no pudo finalizar siendo que, para mí, ya era un músico. Como estaba entusiasmado con la posibilidad de hacer una carrera universitaria me intrigaba mucho su decisión de volverse a Jujuy, intuía que había algo más detrás del pedido de su madre de que regresara. Algo de Humahuaca lo llamaba. Entonces me puse a reflexionar sobre la importancia del contexto para cualquier obra que todo ser humano realiza. Por otro lado, al hacer tantos años que transcurro por la academia –hoy 13 años como estudiante de la UNLP-  y en una facultad de Bellas Artes siempre estuvo en mi cabeza dando vueltas la idea de que algo de la creatividad se limitaba, muchas veces me encontraba haciendo cosas que no me representaban en lo absoluto, sino que sabía que debía hacerlas de esa manera para conformar al profesor, aprobar y de algún modo encajar en esa estructura universitaria. También conocí a lo largo de estos años infinidad de artistas muy talentosos en diferentes áreas que nunca terminaron la formación académica. Bueno todas estas cuestiones buscaban de algún modo interrogar a través de su experiencia.

¿Quiénes integraron este proyecto?
En primer lugar, Reinaldo, quien confió ciegamente en lo que le propuse. Después el equipo técnico está conformado por estudiantes de la carrera de Artes Audiovisuales, compañerxs, amigxs y por supuesto nuestras familias colaboraron muchísimo. Fue un proyecto que se hizo a pulmón.
Después, lxs entrevistadxs, músicxs con mucha trayectoria en el ámbito del folklore que estuvieron predispuestos a compartir un momento de charla, nos recibieron en sus lugares, nos brindaron su música, y son parte fundamental de la peli.
No me quiero olvidar de los chicos de la Banda de Sikuris del Barrio Santa Bárbara, que también nos permitieron compartir con ellos los ensayos y la maravillosa experiencia que fue acompañarlos en la procesión de Punta Corral.

¿Cómo financiaron el documenta? ¿Fue todo autogestionado o recibiste algún subsidio?
El documental fue 100% autofinanciado. Recibimos préstamo de equipos para una de las instancias de rodaje por parte de la facultad; gracias a la Declaración de Interés Social, Cultural y Educativo de la Municipalidad de Humahuaca obtuvimos hospedaje para una semana que estuvimos rodando allá y el aporte incondicional del espacio brindado por la Asociación Tantanakuy y la familia Torres. El resto fue financiado con mi sueldo docente de estos años, con rifas, un aporte de la Cooperativa Audiovisual que conformábamos varios de los integrantes del equipo técnico, el cuerpo de baile Los Morenitos colaboró con los pasajes de Reinaldo a Capital Federal y por supuesto el aporte de mi familia, siempre tapando los baches para que el proyecto no se detenga.

¿Qué es lo más significativo para vos de este proyecto colectivo?
Supongo que para todxs lxs que tenemos la suerte de poder ver concretados los proyectos que con tanto esfuerzo hacemos es como un sueño realizado. Literalmente yo soñé muchas veces con los planos, el final lo repetí en mi cabeza tarareando la música un año entero por lo menos. Y aunque los proyectos van mutando, cada vez que se proyecta me emociona ver que la esencia de lo que yo siento está ahí y me representa. Es mi primera peli como directora así que también marca un antes y después en la vida. Una toma conciencia de que, si quiere, puede. Y sirve mucho, entusiasma para seguir.
Cada unx lo vivió a su manera y así lo recordará, pero el aprendizaje de esta experiencia colectiva sin dudas será inolvidable. Y ni hablar de lo que se fue abriendo a partir de que se proyectó, todo el tiempo son experiencias nuevas, conocer gente súper interesante, debates, música, viajes. Es hermoso.

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¿Estuviste en México no? ¿Cómo fue esa experiencia?
Hace unos días tuve la maravillosa posibilidad de proyectarlo nada más ni nada menos que en la UNAM (MÉXICO), en el marco del V Coloquio Estudiantil sobre América Latina. Fue una experiencia fantástica, poder representar a mi país con una película que habla de una realidad totalmente desconocida para los estudiantes que la recibieron. ¡No sabían que en nuestro país había cactus! Y el intercambio posterior fue muy interesante, se despertaron muchas inquietudes entre el público con respecto a la historia y la posibilidad de acercar la música popular a la academia cosa que ellos consideraban impensado. Fue otro sueño, yo lo viví así. Además de que amo y disfruto mucho de viajar y aprender, soy muy curiosa. Así que feliz de poder unir en un proyecto tantas cosas que me apasionan.
En Colombia va a proyectarse a fines de este mes, el 31 de mayo precisamente. La proyección se va a dar en el marco del mismo coloquio, aunque esta vez veo difícil la posibilidad de viajar por falta de fondos, una verdadera pena porque considero que el intercambio, el diálogo y el debate es la otra pata de lo que hago.

Como reflexión final ¿qué aprendizaje te dejó este documental?

Muchos aprendizajes.  Es la primera vez que dirijo, y sé que los volví locxs a todxs. Creo que es muy importante no estancarse y superarse cada vez.  Aprendí que querer es poder, aunque sea con muy poco, pero que como decía antes hay que empezar a buscar conexiones, abrirse a otras posibilidades porque no podemos estar financiando toda la vida este tipo de proyectos nosotrxs solxs. Y por último creo que es súper fundamental enamorarse a pleno de lo que uno hace, eso que nos moviliza de una historia, esas imágenes que soñamos en nuestra cabeza, eso que queremos transmitir o generar en otros, es lo que nos va a ayudar a aguantar todas las adversidades y a no parar hasta verlo proyectado.